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Vista de Cáñar


Trevélez y Sierra Nevada.

Vista de Capileira
Dique24






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SORPRESAS A CADA PASO
Balcón de la Alpujarra
Cáñar ,
es el primer pueblo blanco que encontramos al comienzo de la
Alpujarra Alta. Tierra de duendes y hechiceras, de truchas con
jamón, de olores a olivo y naranjo que descienden hasta el valle y
se mezclan entre las acequias
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Lanjarón es la
puerta de entrada. Las ruinas del antiguo castillo recuerdan la
estratégica situación que le otorgaba el Islam. Su Balneario sigue
teniendo el esplendor de antaño; una gran oferta hotelera acoge a
infinidad de visitantes que acuden a aprovechar las propiedades
curativas de sus aguas.
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En el valle
formado entre la Sierra de Lújar y Sierra Nevada, Orgiva nos da la
bienvenida y nos indica el camino de ascenso hacia la Alta
Alpujarra.
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Entre curvas y
manantiales, entre cultivos y bancales, un desfile de pequeñas
poblaciones nos incitan a conocerla. Orgiva queda poco a poco
abajo, y desde el empalme de Cáñar, al fondo comienza a mostrarse una luminosa Costa Tropical
a la que recorta el azul intenso del mar.
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Durante el tiempo
que permanezcamos aquí las sorpresas y satisfacciones se suceden.
Una de las primeras
nos la otorga la súbita aparición del Barranco del Poqueira tras
una curva. Uno de los más bellos conjuntos de la Alpujarra se muestra ante nosotros;
tres pequeños pueblos, colgados literalmente de las empinadas
paredes, se distribuyen a distintos niveles con el fondo
majestuoso de las blancas cumbres del Mulhacén y el Veleta.
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Capileira ya nos
enseña lo que el resto de esta tierra depara. Paredes blanqueadas
hasta la saciedad; techumbres planas, sin tejas, rematadas por
cilíndricas chimeneas; rústicas balconadas; parras de vid que
trepan; flores que se reparten aquí y allá; recónditos trazados
urbanos que aprovechan el techo de las viviendas inferiores;
ínfimas placitas, a las que se asoman coloridas jarapas que
incitan a la compra; blancos pasadizos de madera engarzados con
pizarra; esquinas, escalones, pequeñas puertas, todo romo de tanta
cal que soportan ; un telar que suena; una cabra que bala tras una
puerta desvencijada... Imposible transmitir en estas líneas todo
lo asombroso que nos espera en la Alpujarra.
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Rincones como los
descritos se repiten por toda la zona. Bubión acoge una Villa
Turística, ejemplo de integración en un entorno. Capileira un
Museo de Arte Alpujarreño. Trevélez, la población más alta de
España, guarda en secaderos sus conocidos jamones.
CÁÑAR, Carataunas,
Pitres, Pórtugos, Juviles, Bérchules, ... son algunos nombres
escogidos al azar de una lista interminables de pueblos del más
claro sabor alpujarreño; pueblos donde se nos aguarda y se nos
acogerá como solo los alpujarreños saben
hacerlo.
La
miel con Denominación de Origen
La Consejería de Agricultura y
Pesca ha comenzado los trámites para lograr la Denominación de
Origen para las mieles que se elaboran en La Alpujarra (y otras
localidades de la provincia), a fin de que la distinción contribuya
a favorecer la comercialización y garantice la peculiaridad y
excelencia del producto de esta comarca granadina. En la provincia
de Granada se produjeron el pasado año 1999 una 384 toneladas de
miel que generaron un total de 115 millones de pesetas. El jamón de
Trevélez es otro de los productos alpujarreños que ya goza de la
denominación de origen.
ARTESANIA
La riquísima artesanía de La Alpujarra es fruto de su
legado cultural y tradicional. Destacan la cerámica (cántaros,
ollas, vasijas, etc.), la confección de jarapas y tapices, la
cestería, el bordado, el esparto, etc. Los tejidos alpujarreños son
los que más fama tienen desde los tiempos de la dominación árabe, lo
que fue posible debido a la gran abundancia de ovejas, gusanos de
seda y lino. Aún existen telares musulmanes en los que se trabaja
manualmente, en pueblos como Mecina-Bombaron, Ugíjar, Valor
Pampaneira, Bubión y Capileira.
TRADICION FESTIVA Y MUSICAL
La Alpujarra celebra infinidad de fiestas que
proporcionan un verdadero tesoro costumbrista, como la Fiesta de
Moros y Cristianos o el Entierro de la Zorra. Su riqueza
folclórica se complementa con su rica cultura musical en la que se
destacan los villancicos mozárabes, romances, bailes de
candil, bailes y cantares de ánimas, con claras
reminiscencias moriscas, temporeras y cantos muleros,
o el Trovo, la composición poético-musical más
emblemática de La Alpujarra y la cual consiste en improvisar las
canciones sin perder el compás y contestando las estrofas de otros
cantantes
DEPORTES
La Alpujarra es uno de los rincones de la provincia
granadina que ofrece una mayor gama de actividades deportivas,
entre las que pueden mencionarse: el senderismo, excursionismo,
paseos a caballo, bicicleta de montaña, así como deportes de
riesgo como la escalada.
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